domingo, 18 de octubre de 2009

[...]

¿Ha estado siempre el cielo tan gris?
¿O es la confusión lo que nubla mi mirada?
Aceptarlo significa condenar mi alma,
pero si no lo hago,
si no me atrevo,
si sigo huyendo...
Si huyo no encontraré la calma,
si escapo sólo hallaré dolor.
Conseguí aferrarme a una hebra de felicidad,
un pedazo perdido de una felicidad
que se deshizo en mis manos llenas de tristeza,
creando una lágrima de desesperación
que recorrió mis mejillas.
Encontré por fin un brillo de esperanza
reflejado en una mirada,
que se consumió lentamente
y desapareció en la desolación de tus ojos...
Fui capaz de comprender tu pena
pero no conseguí frenar mis pasos,
fui capaz de adentrarme en tu mente
pero fallé al intentar regresar,
crucé el humbral del doloroso amor
y todo se volvió oscuro.
Sentí lo que jamás pensé que sentiría,
cerré los ojos y vi tu imagen,
con una claridad tal que mi vida se desplomó,
se desplomó por completo...
Reconocerlo significa condenarme pero...
te amo...


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